

Pese a todas las medidas para resolver la crisis en la cadena global de suministro, se siguen produciendo desabastecimientos y escasez de determinados productos generando preocupación y más de alguna especulación respecto a que esta problemática simplemente no tiene solución más allá de redefinir completamente los procesos logísticos para hacerlos más razonables, más justos y, sobre todo, más sostenibles.
Según recuerda Somos Innovación, este problema surgió con los bruscos cambios en la demanda y las restricciones impuestas a los trabajadores de muchos territorios e industrias durante la pandemia, desencadenando una crisis largamente anunciada. Fueron un conjunto de procesos desordenados, en los que se hicieron cosas completamente absurdas como transportar productos de formas radicalmente insostenibles y sin sentido simplemente «porque se podía hacer».
La interrupción del tráfico en el Canal de Suez y la pandemia provocaron un importantísimo desorden que culminó en una debacle total del sistema, con barcos que no podían descargar sus mercancías, contenedores escasos con precios por las nubes, y cadenas de suministro completamente rotas.
Soluciones como la incorporación de machine learning o de gemelos digitales a los procesos logísticos pueden resultar interesantes de cara a poner orden en el futuro, pero la realidad es que, tras la crisis, se tendrá que reconstruir una cadena de suministro que, necesariamente, tendrá que ser muy diferente.
Estados Unidos, por ejemplo, ha intentado paliar la crisis en determinados puertos decretando el trabajo en tres turnos hasta lograr solucionar sus cuellos de botella. Sin embargo, se ha encontrado con que no había trabajadores para hacerlo. La realidad es que el trabajo de estibador es muy poco atractivo, como ocurre con el de camionero y el de otros participantes en los procesos logísticos tradicionales.
La cadena de suministro que conocemos se apoya en trabajadores que llevan tiempo avisando de la crisis, y el remedio no es reemplazarlos por otros, porque no va a ser posible, sino acelerar la automatización. En las sociedades actuales, simplemente, nadie quiere hacer ese tipo de trabajos.
En muchos países, las infraestructuras que soportan esa cadena de suministro llevan años sin modernizarse, o siguen siendo las mismas que hace décadas. Simplemente, existe una cadena de suministro que nunca se diseñó, sino que se construyó progresivamente por actores de todo tipo en base a muchísimas ineficiencias, y que está basada en tecnologías completamente obsoletas.
La única alternativa existente ahora no es tratar de seguir haciendo los mismos procesos cargados de ineficiencia mucho más rápido, sino reinventarlos en base a la tecnología de la que disponemos ahora. Preparémonos para empezar a ver barcos mercantes sin tripulantes, trenes de carga robotizados y flotas de camiones autónomos, o sólo porque en el futuro nadie va a querer tripularlos, conducirlos o descargarlos en las condiciones actuales, sino porque además, urge descarbonizar esos medios de transporte y hacerlos más eficientes.
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