¿Vuelve la normalidad a los canales físicos de compra?

En varios países del mundo ya se tiene previsto acabar con el uso obligatorio de mascarillas para evitar contagios de covid en interiores. La medida marca un paso de gigante para dejar atrás uno de los elementos de protección de uso más intensivo durante la pandemia. Sin embargo, antes se han ido dando pasos para ir recuperando una cierta normalidad que ese han traducido en las últimas semanas en un incremento del consumo físico.

El Wall Street Journal asegura por ejemplo que la eliminación progresiva de las limitaciones por la crisis sanitaria se están traduciendo en una progresiva recuperación del canal de venta en tienda en los Estados Unidos, mientras que, en paralelo, los grandes operadores del comercio electrónico contemplan cómo se desvanecen los brutales incrementos de facturación que venían registrando desde el segundo trimestre de 2020 en particular.

En España, los datos de Kantar apuntan a que el contexto de incertidumbre generada a raíz de la volatilidad de la inflación, la subida del precio de la energía y circunstancias como la guerra en Ucrania y la huelga de transportistas, ha conllevado un crecimiento del sector del gran consumo en España.

De esta manera, el segmento ha registrado, entre el 6 al 20 de marzo, un aumento en valor del 12,9% con respecto al mismo período del año pasado. Esta evolución se ha producido en paralelo con un incremento de precios sin precedentes tanto para los fabricantes como para los distribuidores, que implica que, de media, los productos de gran consumo han incrementado su precio un 5%.

En este contexto, el regreso de los consumidores al canal físico implica un nuevo cambio en los hábitos de consumo, que ahora parecen guiados por el ahorro y la búsqueda de alternativas de consumo más económicas. Ahora, llegada una nueva fase de superación de la pandemia, a expensas de la caótica evolución de la crisis, llega el momento para medir el impacto real que ha tenido el incremento de la penetración del comercio electrónico.

Por contra, sí que parece asegurado el futuro de una tendencia hacia una mayor omnicanalidad, dada la predisposición de los consumidores a mezclar canales y pasar de unos a otros según sus conveniencias. Todo ello tendrá su repercusión directa en la gestión de las cadenas de suministro en los próximos meses.

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