Volúmenes en sector marítimo caerían hasta un 2,5% en 2023

Después de más de dos años de crecimiento de las tasas y de una capacidad sobrecargada, los volúmenes de carga en el transporte marítimo podrían caer hasta en un 2,5 % en 2023, las tarifas se reducirán significativamente y la menor demanda obligará a una mayor inactividad de los buques.

Como recuerda la consultora Xeneta, los fletes se han reducido, y en el caso de las tasas ‘spot‘, de manera espectacular, desde el verano, pero no hay visos de un cambio de rumbo en 2023, pues las perspectivas macroeconómicas y geopolíticas socavan la confianza del mercado.

Al reducirse el poder adquisitivo de los consumidores, disminuyen también las compras de las mercancías que se importan en contenedor. Sin señales de cambio al respecto, los volúmenes de carga caerán posiblemente alrededor de un 2,5%, aunque si la situación económica se deteriora aún más, podría ser mayor.

Por su parte, se espera un crecimiento en la capacidad de la flota mundial del 5,9%. El resultado de eso es un exceso de capacidad, pasando de una situación de apenas inactividad de los buques a una inactividad de hasta un millón de TEU o tal vez incluso más.

Caída de las tarifas

El cóctel formado por una menor demanda, caída de los volúmenes y aumento de la capacidad, tendrá inevitablemente un impacto negativo en las tarifas. Las navieras han demostrado ser expertas en aumentar las tarifas durante el Covid, pero con sobrecapacidad y habiéndose reducido la congestión portuaria, en la mayoría de las principales rutas será una batalla perdida.

En este sentido, las tasas ‘spot‘ en algunos corredores clave caerán por debajo de los niveles previos a la pandemia en la primera mitad de 2023, mientras que las tasas a largo plazo se reducirán rápidamente a medida que expiren los contratos más antiguos y se firmen otros mucho más bajos. Sin embargo, las tasas a largo plazo no caerán por debajo de las tasas ‘spot’ en la primera mitad de 2023.

Por otro lado, cabe apuntar que los costes marítimos más bajos y una mayor fiabilidad en las escalas programadas, al reducirse la congestión y aumentar la capacidad, pueden llevar a algunos cargadores a hacer un cambio modal del transporte aéreo al marítimo para ciertos productos. Si bien esto no tendría una influencia significativa en los volúmenes de las navieras, sí podría afectar al sector de la carga aérea.

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