Vehículos eléctricos generarán transformación de graneles secos

Estudios realizados recientemente dan cuenta que los vehículos eléctricos requieren aproximadamente seis veces más minerales que sus primos de motores de combustión interna, algo que tendrá impactos significativos, aún no ampliamente reportados, en el mapa del transporte marítimo específicamente a granel.

Según publica Splash, las materias primas estratégicas para fabricar vehículos eléctricos harán que muchos de los llamados bultos menores suban de rango entre los productos básicos enviados dramáticamente en el transcurso de esta década y en adelante.

La características de esta transformación identifica tanto los volúmenes probables de litio, cobalto, níquel y otros metales, como las tierras raras vitales para las baterías de vehículos eléctricos y sus patrones comerciales en todo el mundo. Según Wood Mackenzie, alrededor del 70% del cobalto mundial es suministrado por la República Democrática del Congo (RDC).

Asimismo, la mayoría de las reservas de litio se concentran en Chile, Bolivia y Argentina, también conocido como el triángulo del litio, el 80% de las reservas naturales de grafito se encuentran en China, Brasil y Turquía, mientras que el 75% de las reservas de manganeso se encuentran en Australia, Brasil, Sudáfrica y Ucrania.

Los vehículos eléctricos serán responsables de aproximadamente el 68% de la demanda mundial de litio y el 39% de la demanda de cobalto para 2025, según S&P Global. Aproximadamente el 13% de la demanda primaria de níquel provendrá de los fabricantes de vehículos eléctricos para 2025.

Beneficios de las baterías de litio

Sin lugar a dudas, la sostenibilidad y la eficiencia son dos valores cruciales que definen el sector logístico, más si apostar por un impacto ambiental menor y un mayor rendimiento son sinónimo de utilizar baterías de litio en los equipos.

Gracias a estas unidades, los operadores disponen de una mayor capacidad de almacenamiento de energía, así como una vida útil más extensa. Por ejemplo, los cargadores de alta frecuencia consiguen aumentar la eficiencia entre un 12 y un 20%. Es más, estas baterías permiten que los equipos sean hasta cinco veces más rápidos que los empleados en las tradicionales baterías de plomo.