Rutas marítimas desde Asia siguen sintiendo efectos de la congestión global

La crisis no se detiene, la congestión portuaria a nivel global está causando estragos en Asia, con grandes cantidades de carga procedente de Europa, África, Oceanía y Estados Unidos que se encuentran bloqueadas en los hubs de transbordo de los puertos del sureste, principalmente en Singapur. No se trata de un problema de productividad portuaria, sino de que los buques, tanto de las principales navieras como los de las conexiones feeder, están descargando su mercancía sin que haya otros buques que lleguen a tiempo para cargar esos contenedores.

A finales de octubre, la Autoridad Portuaria de Singapur se vio obligada a abrir un área de almacenamiento en su nueva terminal para mega-portacontenedores Tuas, con el fin de poder asumir el excedente de contenedores. Mientras los retrasos de los buques están generando estos problemas de transbordo en Singapur, el efecto cascada provocado por la congestión ha generado ya problemas en los tráficos ‘feeder’ entre puertos asiáticos.

Por ejemplo, la congestión en Indonesia ha llevado a retrasos en el traslado de la carga desde Yakarta a Singapur. De hecho, en este país se están sufriendo ya los efectos de una escasez crónica de contenedores, igual que en Tailandia y Vietnam, a lo que se añade la falta de espacio de almacenamiento. Desde Singapur, confían en que las navieras inyecten mayor capacidad en el mercado a corto plazo, especialmente en las conexiones del sureste asiático. La demanda es muy elevada actualmente en Vietnam, que acaba de salir de un confinamiento, por lo que sería el momento perfecto para reforzar la capacidad allí una vez que la producción en China se ha ralentizado.

En este sentido, la naviera taiwanesa Wan Hai ha hecho algunos cambios para introducir parte de la capacidad que dedicaba al mercado transpacífico en rutas internas asiáticas, teniendo en cuenta la caída de la demanda y las tasas en China. Esto permitirá también asumir los elevados volúmenes de Vietnam e India.

Por su parte, muchas navieras están cancelando escalas procedentes de China, destacando el caso de las que forman parte de Ocean Alliance, con un total de 21 canceladas recientemente en rutas transpacíficas y dos en líneas entre Asia y el norte de Europa. En este sentido, la explicación reside en la crisis energética del país, que está impactando en la producción y exportación, pero también en la gran congestión portuaria en Estados Unidos y Europa, que está afectando a los horarios de los buques.

La otra posible ventaja para las navieras de la cancelación de escalas es que se frena una mayor caída de las tasas, permitiéndoles mantener una base para las próximas negociaciones de los contratos.

En cualquier caso, la caída de los fletes en China tendrá una corta duración, teniendo en cuenta que en Estados Unidos y Europa necesitan reponer inventarios, y están a punto de comenzar las tareas de acopio de mercancía por parte de los cargadores antes del Año Nuevo Chino.

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