¿Qué hacer para tener flotas sostenibles y eficientes?

El sector del transporte tiene gran relevancia en el consumo del petróleo mundial, pues para 2030 podría representar el 97% del consumo, por lo que las empresas de flotillas han adquirido más conciencia sobre cómo ser sostenible en ese aspecto. Esto impulsa a una flota a lograr una reducción en el impacto ambiental mediante una transformación integral de estructuras, sistemas y procesos.

En este mismo contexto, Pulpo, empresa de gestión de vehículos, sugiere 5 acciones sostenibles para la gestión de flota. Igualmente, sugiere que la aplicación de tecnología puede ser la mejor aliada para la reducción del impacto ambiental.

  1. Implementando programas de capacitación para conductores: Los buenos hábitos de conducción brindan seguridad a los operadores, ahorran hasta un 10% en combustible y reparaciones, a la vez que prolongan la vida útil de los vehículos. También, acelerar y frenar de manera progresiva, tomar las curvas evitando giros bruscos, aprovechar las inercias o cambiar de marcha en el momento adecuado son buenas prácticas que los conductores deben aprender y adoptar para una conducción sostenible.
  2. Integrando vehículos menos contaminantes: Los vehículos eléctricos e híbridos son cada vez más eficientes y menos contaminantes. Aún presentan desventajas, como un alto costo inicial de adquisición, recorridos limitados para entregas a larga distancia y escasez de cargadores, pero en un futuro próximo se espera que las tecnologías se optimizarán para competir en potencia y rendimiento con los motores diésel.
  3. Realizando planes de mantenimiento preventivo adecuados: Los vehículos con un adecuado plan de revisiones preventivas se descomponen menos, no comprometen la marcha de la operativa y contaminan en mucha menor medida. Esto permite reducir los gastos en la gestión y tener una logística verde.
  4. Optimizando las rutas: Si se trazan los trayectos de manera adecuada se puede disminuir el tiempo en circulación y los kilómetros recorridos, al tiempo que se reducen el consumo de combustible y la huella de carbono. Además, un menor tiempo en circulación representa menos desgaste de los vehículos y reducción del riesgo de accidentes.
  5. Adaptando el tipo de combustible: Cada tipo de servicio, operativa y vehículo tiene su combustible óptimo, dependiendo del tipo de ruta, así como del número de paradas y puestas en marcha de la unidad durante la jornada. Se puede elegir el más conveniente y ahorrador entre gasolina, gasóleo, gas natural, gas licuado, electricidad, hidrógeno, biocombustibles o hacer combinaciones de combustibles.

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