¿Qué es la infraestructura compartida y cuáles son sus beneficios?

Si bien es común que las grandes empresas desarrollen sus propios proyectos de infraestructura para lograr economías de escala, en ciertos casos, una forma más costo-eficiente de alcanzarlas es mediante la creación de infraestructura compartida.

Como su nombre lo indica, la infraestructura compartida es el uso compartido de un activo físico, no solo por múltiples usuarios, sino también para múltiples propósitos señaló ComexPerú según expuso Kate Harrington, embajadora del Reino Unido el mes pasado en Perumín.

Su ventaja radica en el ahorro que trae consigo compartir la inversión entre más partes para obtener los mismos beneficios que si se realizara de forma individual.

Este concepto no es nuevo y el sector que más lo ha utilizado en el mundo es el de telecomunicaciones; donde éstas empresas enfrentan altos costos tanto para aumentar la penetración de sus servicios en zonas alejadas como para crear infraestructura relacionada con nuevas tecnologías.

 

A ello debe sumarse la creciente reducción de espacio físico para desplegar antenas, estaciones base, etc. en ámbitos urbanos. Por estos factores, resulta lógico que los agentes privados busquen compartir infraestructura para brindar sus servicios de forma menos costosa.

Por ejemplo, la infraestructura compartida permitió una reducción del 30% en costos operativos y de capital en el Reino Unido en servicios de 3G de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones, y en la India por medio del uso compartido de torres, según la Asociación GSM.

Ahorros entre un 16% y un 35% también fueron encontrados en varios países europeos, según Berec, el regulador de las telecomunicaciones de la Unión Europea y se espera que esta tendencia continúe en el futuro, la consultora McKinsey & Company dice que la infraestructura compartida podría generar reducciones de costos mayores al 40% en inversiones de 5G.

En China, las tres empresas más grandes de telecomunicaciones han declarado una colaboración para desplegar infraestructura compartida de 5G que les permitiría ahorrar entre US$28.000 millones y US$ 38.000 millones.

¿Cómo se daría esta actividad en el sector minero?

Un ejemplo concreto es la construcción de ferrocarriles, ya que las minas requieren este activo para llevar los minerales desde el punto de extracción hacia otras zonas.

Si bien cada mina puede tener su propio sistema férreo, resulta menos costoso construir una única línea para transportar la carga de todas. Pero eso no es todo, pues esta infraestructura también puede compartirse con otros sectores.

Las líneas férreas pueden transportar vagones con pasajeros, incluir líneas de transmisión, compartir su sistema de telecomunicaciones con empresas del sector, etc.

¿Y cómo se beneficiaría la población?

Por un lado, es claro que existe un menor impacto en términos de uso geográfico, lo cual disminuye la huella medioambiental de la actividad minera.

Por otro lado, el uso eficiente de estos recursos físicos permitiría que otros sectores puedan abastecer a comunidades adyacentes a un menor costo.

En Chile, las empresas Newmont Goldcorp y Barrick Gold han unido esfuerzos para realizar trabajos de explotación conjunta en los yacimientos de Cerro Casale y Caspiche, lo cual evita una duplicidad de inversiones que generaría un mayor impacto ambiental.

También se ha fomentado la infraestructura compartida en plantas desalinizadoras de agua (es decir, evitar múltiples plantas por cada mina), lo que ha derivado en la futura construcción de la mayor planta desalinizadora de Latinoamérica (proyecto Enapac), que no solo tendrá capacidad para abastecer a las mineras, sino también a la población de Atacama. 

Si bien hemos visto los beneficios que trae la infraestructura compartida, cabe resaltar que su aplicación no es una práctica fácil, ya que la coordinación entre empresas está condicionada por varios factores de tiempo y gestión.

Los agentes privados suelen colocar en primer lugar sus preocupaciones individuales, y si los costos asociados a la coordinación son muy elevados, no existirán incentivos para incurrir en esta actividad. Por ello, es muy importante el rol mediador del Estado para “ordenar la cancha” y crear un marco que asegure las condiciones necesarias para compartir infraestructura.

Del mismo modo, debe estar claro que no todas las formas de infraestructura y sectores son compatibles para compartir infraestructura.

Visto desde una política de Estado, es necesario que se identifique qué proyectos son los más idóneos, enfocándose tanto en factores geográficos como en su complementariedad.

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