Marcelo Bertolami de Intel y las tendencias tecnológicas en América Latina

Ciertamente el impacto de la Covid-19 ha marcado un efecto inusitado en el mundo de los negocios. Esto se ha reflejado en la generación de tendencias que llevaron a compañías a cambiar sus estrategia comerciales para mantenerse competitivas en una industria que es por sí sola muy cambiante.

Los confinamientos incrementaron de forma excepcional la demanda por dispositivos tecnológicos para permitir el teletrabajo. Así, el mercado de los computadores vivió momentos de auge, pero con los posteriores rebrotes y la crisis en la cadena de suministros, vinieron etapas complejas de superar.

Marcelo Bertolami, director general de Intel para los países emergentes de Latinoamérica, durante un conversatorio organizado por América Economía, comentó que «la tecnológica reconoce que a esta altura de 2022 la disponibilidad de ciertos componentes para fabricar los equipos sigue resentida por los problemas en la logística mundial, lo que afecta especialmente a la oferta de computadores de mayor performance».

Al respecto, Bertolami asevera que en el sector se está dando un giro estratégico al comenzar a invertir en fábricas de occidente que llegaron a duplicar la capacidad instalada de procesadores previa a la pandemia. En particular para Intel, esta estrategia levantó infraestructura en lugares como Costa Rica, Ohio, Alemania, Arizona, Israel e Irlanda, equilibrando la balanza con la producción en países del oriente como Taiwán y Corea.

«El contexto general de esta decisión reside en la seguridad de Intel de que la demanda de semiconductores y procesadores va a seguir muy explosiva. Todas las cosas van a tener necesidad de procesamiento como un computador. A eso se suma el hecho de que necesitarán estar conectadas, incorporarán más inteligencia artificial y serán procesadas en el edge».

Tecnología y decisiones en tiempo real

Para el ejecutivo de Intel, la automatización es un ejemplo de la necesidad de que el procesamiento esté cada vez más cerca del dato. “Si genero un dato, tengo que procesarlo y tomar acción con ese dato donde se genere este. Por ejemplo, los vehículos actuales son un data center sobre ruedas. Tiene que interpretar todas las cámaras y radares que tiene alrededor, entender cómo son los mapas y aprender a manejar cada vez mejor gracias a la inteligencia artificial, con lluvia, niebla, nieve o sin luz”.

Lo mismo sucede con una cámara que debe detectar si hay una falla en una línea de producción o si hay un atentado en una calle. Lo tiene que hacer rápido, con inteligencia en la misma cámara y mandar solamente la información pertinente al cloud.

Por otro lado, el directivo acota que también depende de la industria y del retorno a la inversión, de cómo ven la transformación digital. “Cuando hay una necesidad y una razón de negocio, las cosas se hacen y pasan. El tema es la ecuación económica y el problema a resolver. ¿Hay probabilidades de hacerlo en Latinoamérica? Sí, hay muchos de los que están en el ecosistema que están viendo a la región como un lugar para hacer la transformación, totalmente. Y nosotros lo vemos así también”, finaliza Bertolami.

Realidad latinoamericana

En América Latina, Chile es un caso de referencia para ilustrar el aumento de la demanda por computadores. El país tenía un mercado de consumo en torno a los 550.000 unidades de PC en 2019, que aumentaron a 831.000 en 2020 hasta alcanzar un peak en 2021 de 1.050.0000 unidades vendidas, números similares a México, un país seis veces más grande en población.

“Esa percepción de que Latinoamérica es un mercado de gama baja, ha cambiado mucho, ya no es verdad. La disponibilidad de productos en Latinoamérica, hoy por hoy, es de última generación. Puedes tener un retraso de meses por los embarques o con las irrupciones en la cadena de suministro, pero a las multinacionales no les conviene traer productos antiguos”, dice Bertolami.

La apertura comercial de mercados como Perú y Chile, especialmente de este último, lo posicionan con una disponibilidad mucho más alta y rápida de productos, impulsado a su vez por los retailers, quienes ven en ello una línea de negocio muy importante y estratégica que potencia la dinámica con una variedad de marcas.

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