Inflación de emergentes llega a niveles no vistos en 3 décadas

Perú registrará una inflación por debajo del promedio de Latinoamérica en el próximo quinquenio.

La inflación que registrarán en promedio las economías emergentes este año, estimada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 8.7%, será la más alta en 33 años, según información contenida en la base de datos del mismo organismo.

Es decir, la presión que están ejerciendo los precios de alimentos y energéticos, a causa de la guerra de Rusia con Ucrania, está alimentando una escalada de precios entre las economías emergentes y en desarrollo a niveles no vistos desde 1999 cuando, en promedio, observaron una fluctuación de 10.3% en la inflación.

Tal como lo describió el director de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, Tobías Adrián, las»presiones inflacionarias inducidas por la guerra amenazan con mantenerse más tiempo de lo anticipado. Guerra cuya evolución y fin son inciertos, lo que dificultará la estrategia de respuesta por parte de los bancos centrales», aseveró.

Al interior del Panorama Económico Mundial (WEO), los expertos del FMI detallan que los países de América Latina experimentan también presión doméstica por la indexación de precios en los contratos así como la presión por la mayor demanda interna. De acuerdo con los datos del FMI, las economías avanzadas tendrán también un impacto importante, pues en conjunto estiman que registrarán una inflación de 5.7% anual en el 2022, la variación más alta en 33 años.

Estas presiones demandarán respuestas mucho más agresivas por parte de los bancos centrales que tendrán el objetivo de enfriar a las economías y reducir la presión de la demanda interna en la inflación, detalló Adrián.

América Latina y su exposición

Los expertos del FMI estiman que las economías de América Latina alcanzarán una inflación de 5.8% en promedio durante este año, con lo que será la segunda inflación media más alta para la región desde el 2005, cuando el registro fue de 6.3 por ciento.

Tal como lo explicó la subdirectora de Estudios Económicos en el FMI, Petya Koeava, a El Economista, en los países de menos ingresos como los emergentes las familias de escasos recursos suelen destinar hasta 40% de su gasto a la compra de alimentos y pago de combustibles.

Entonces, la presión que ejercen los incrementos de estos bienes sobre la canasta de consumo de quienes menos tienen es mucho más perceptible. La funcionaria acotó que incluso en las economías avanzadas, la presión que están ejerciendo los precios de energéticos está afectando directamente los bolsillos de la gente.

De acuerdo con las previsiones del FMI, la inflación de la región se mantendrá aún arriba del objetivo de los bancos centrales en el 2023, cuando anticipan que en conjunto registrarán una escalada promedio de 4.3 por ciento.

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