Industria minera versus los cárteles mexicanos

Las mineras en México se enfrentan a retos cada vez más complejos al operar junto a poderosos cárteles del país, en momentos en que los delincuentes apuntan a tener un rol cada vez más significativo dentro de la cadena de suministro. Con los ingresos afectados por la caída de los precios de la heroína y la represión del robo de combustible por parte del gobierno, las bandas criminales se han diversificado en otras actividades, como la extorsión.

Sin embargo, otra área de crecimiento para los cárteles han sido los lucrativos contratos en la minería, con grupos criminales que establecen o toman el control de empresas locales que prestan servicios, como transporte o construcción. La seguridad es una de las principales preocupaciones de las mineras en México, ya que los poderosos cárteles tienen una fuerte presencia y, en ocasiones, se disputan el control de las zonas mineras, como en los estados de Sonora, Zacatecas, Sinaloa, Chihuahua y Guerrero.

“La tendencia más relevante aquí es que estamos viendo cómo los grupos del crimen organizado se involucran en todas las partes de las cadenas de suministro en cada vez más sectores económicos”, dijo a BNamericas Alejandra Soto, directora asociada de la oficina de Ciudad de México de la consultora británica Control Risks.

“No es sólo extorsión a las empresas mineras, ni a las firmas en general, ni al personal. También es tener contratistas involucrados, o a veces organizaciones criminales crean empresas con el objetivo de brindar servicios a las empresas”. Soto añade, que «las mineras pueden no saber que los delincuentes están detrás de un proveedor de servicios en particular o, en algunos casos, han sido amenazadas o intimidadas para trabajar con ellos, según Soto.

Un posible ejemplo reciente es el principal activo de plata Cosalá, Americas Gold and Silver, en el estado de Sinaloa, afectado por un bloqueo ilegal durante gran parte de 2020-2021. La empresa afirma que la coordinación del bloqueo estuvo a cargo de personas vinculadas al crimen organizado, que habían exigido el control de los contratos de transporte de minerales y concentrados, que no se dieron. Las operaciones se reanudaron a fines del año pasado.

Dinámica

Alejandra Soto, lamentó que a veces no hay salida, o la única salida será decidir no operar aquí, pero es complicado porque no es tan evidente, sobre todo para las empresas extranjeras, que se esfuerzan por entender bien cómo funcionan estas dinámicas sociales y de seguridad en México. Simplemente, se pierden en esa dinámica.

“La situación es cada vez más compleja para el sector minero, pero todos los sectores de la economía se enfrentan ahora a problemas por la implicación de las organizaciones criminales”, explicó.

Por último, se asevera que el sector minero también ha demostrado ser un objetivo especialmente atractivo para los cárteles debido a las fuertes ganancias generadas en medio de los elevados precios del oro, la plata y el cobre durante los últimos 18 meses.

“Las ganancias de las empresas mineras son atractivas, lo han sido durante un tiempo, pero las organizaciones criminales en realidad están apuntando no sólo a estas empresas rentables, sino también a las más pequeñas”, finalizó Soto.

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