Exportaciones latinoamericanas sufren con escasez y retrasos

La crisis de las cadenas de suministro y la escasez de insumos ha golpeado con fuerza al comercio latinoamericano. Un ejemplo es que, desde septiembre, 30.000 toneladas de café verde orgánico esperan en almacenes aledaños al puerto peruano del Callao su embarque a sus distintos destinos. Ya desde mayo, los exportadores de café advertían dificultades de capacidades de embarque de las navieras para que los envíos de café salieran en julio, mes en los que generalmente arranca la temporada de exportación de este grano y que recién se pudo hacer efectivo a partir de agosto.

No obstante, el panorama actual sigue arrastrando las mismas dificultades y el café almacenado equivale al 15% del volumen que Perú exporta durante esta campaña. Los retrasos persisten, y muchos envíos han sido reprogramados para enero y febrero de 2022. “Los contratos son a precio FOB (siglas que designan el valor de la mercancía puesta en el puerto de embarque, incluyendo el flete hasta el puerto de destino).

Esta coyuntura ha encarecido los costos y algunos compradores se han resistido a pagar esos precios y otros inclusive han cancelado contratos. Eso ha afectado seriamente a las organizaciones cooperativas y pequeñas empresas, porque les está generando graves problemas internos, sobrecostos financieros de almacenaje y tienen problemas de liquidez para atender a los productores socios.

En el puerto colombiano de Buenaventura, también han reportado retrasos de embarque. “No hay suficientes contenedores para embalar productos. Además, antes un barco que hacía una operación Asia-América en 40 días, ahora lo hace en 75, por lo que la regularidad en las frecuencias no se está cumpliendo y productos no pueden salir en los tiempos requeridos», dijo Javier Diaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), de Colombia.

Por su parte, Felipe Rivadeneira, presidente del directorio de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), dijo que este problema también afecta la competitividad del sector exportador ecuatoriano, que demanda contenedores refrigerados para los envíos de productos perecibles. “En Ecuador esta situación nos golpea con mayor fuerza, porque nuestra economía está dolarizada y no tenemos posibilidad de aplicar devaluaciones a la estructura de costos, sobre todo cuando el precio de los fletes se ha incrementado 10 veces”.

Agrega que “los espacios cada vez se reducen más y hay un claro predominio del comercio mundial en el hemisferio norte, lo cual ha hecho que el hemisferio sur tenga muchos inconvenientes. Las rutas a esta parte del mundo son escasas y poco atractivas para las empresas de transporte que también fueron golpeadas en su momento y que ahora están tratando de recuperar y maximizar sus rendimientos.

Se están buscando soluciones multimodales para enfrentar este grave problema que está viviendo el mundo, sobre todo el hemisferio sur. En Chile, por su lado, para los exportadores de fruta fresca la presente temporada de envíos no se ve auspiciosa. “Vemos con preocupación los problemas en la logística de exportaciones, tanto a nivel local, como la congestión que se está provocando en los puertos de destino, siendo el principal la falta de contenedores refrigerados, esenciales para que la fruta fresca de Chile llegue en óptimas condiciones a mercados tan lejanos como China”, dice Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (ASOEX).

En el caso uruguayo, la Cámara de Comercio Uruguay-China (CCUCH) reconoce demoras, pero principalmente causadas por los retrasos en la llegada de contenedores provenientes de Argentina, país con el que Uruguay tiene una interdependencia en el tema portuario. “Tenemos dificultad para conseguir contenedores porque Argentina no compra ni vende a los niveles prepandemia, y debido a eso los containers vacíos no llegan acá”, dice Gabriel Rozman, presidente de la CCUCH.

Con todo, se dijo que la Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC), está pidiendo explicaciones por los altos costos de los fletes a algunas navieras. Lo cierto es que el sector exportador latinoamericano, aunque golpeado, sigue viendo la manera de sacar a flote sus productos.

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