Energías alternativas tienen un impacto menor en los costes del transporte marítimo

Un reciente estudio de Transport & Environment señala que el uso de energías alternativas no influye decisivamente en los costes del transporte marítimo. Según este trabajo, centrado en analizar los flujos desde Shenzhen a Europa, el uso de combustibles sostenibles incrementaría en diez céntimos de euro el precio de un par de zapatillas deportivas y en un máximo de ocho euros para un frigorífico.

De acuerdo con Transport & Environment, este análisis desacredita las afirmaciones de la industria naviera de que las medidas ambiciosas en materia de sostenibilidad son prohibitivamente caras y que provocan fuertes aumentos de precios, en un ejercicio en el que, según la entidad, «las navieras obtienen mayores beneficios que Facebook, Google, Amazon y Netflix juntos”.

En este sentido, el estudio muestra que incluso en el caso más extremo de un barco que funciona con combustibles 100% ecológicos, los precios no aumentarían significativamente, incluso en el caso de que el aumento de los costes se traslade íntegramente al precio final de los artículos.

En términos generales, el trabajo señala que, en el peor de los casos, las navieras se enfrentarían a un aumento de los costes de transporte de entre un 1% y un 1,7% con el uso de combustibles sostenibles, mientras que el precio de los productos apenas cambiaría en sus destinos finales.

Residuos usados como base de producción de biocombustibles

Con toda la vorágine que implica contener el impacto del cambio climático, los avances científicos permitían suponer que, en algún momento, los desechos de la agricultura pudieran convertirse en combustible para aviones de pasajeros y de carga.

Ese anhelo ya es un realidad. En concreto, la multinacional energética y petroquímica española Repsol acaba de comunicar que ha concluido con éxito la producción del primer biocombustible del país para aviación a partir de residuos, después de una serie de ensayos realizados en el Complejo Industrial de Petronor, que han dado como resultado este primer lote.

Se trata de un BIOJET generado a través de la reutilización de basura, lisa y llanamente, que supone un hito absoluto en la búsqueda de una aviación cuya huella de carbono sea menor, sobre todo atendiendo a las acusaciones que pesan sobre el sector, y las sugerencias de los expertos de reemplazar aviones por trenes en trayectos cortos.

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