El Mercosur mantiene las tensiones entre sus integrantes

El Gobierno del Uruguay acordó con la República Popular China el inicio de estudios que propendan a un tratado de libre comercio (TLC). Argumentan que negociar con otros estados no está vedado por el Mercosur y acordar con terceros en cuestiones no arancelarias tampoco. Sin embargo, el Tratado de Asunción, constitutivo del Mercosur, en su artículo inicial, establece que «los socios fundadores acuerdan el establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común con relación a terceros estados».

Pero un “TLC” supone ingresar en terreno restringido. ¿Cómo es que se ha llegado hasta aquí? Pues el Mercosur está fatigado y no han habido reacciones a tiempo. Cuando el bloque fue creado en 1990 las exportaciones de todos los países en el mundo equivalían a 19% del producto bruto planetario, mientras que en la actualidad equivalen a 29%.

«Del total de comercio internacional mundial, que ronda los 26 billones de dólares, casi 60% ocurre entre países que han celebrado acuerdos de reducción reciproca arancelaria, en el tiempo en el que se creó el Mercosur, esa proporción era 5%. Ocurre pues que un mundo más integrado requiere un bloque que obtenga acuerdos comerciales con terceros en todo el mundo y el nuestro no ha avanzado fuera de su vecindario», dijeron desde Uruguay.

Así, lo anunciado no parece un capricho de Uruguay: mientras Latinoamérica genera sólo 3,3% de todas las importaciones mundiales, Asia lo hace en 32,2% (10 veces más). Además, Europa genera 36,5% del total -dentro de la cual la UE y Norteamérica (18,6%). En treinta años la economía internacional ha mutado y requiere adaptaciones.

McKinsey Global Institute, expone en El Clarín que «si se midiera bien, más de la mitad de todo el comercio entre países hoy estaría formado por servicios; pero el Mercosur está basado principalmente en reglar el comercio de bienes. Y el 65% del total de productos que atraviesan las fronteras hoy no existiría o tendría condiciones sustancialmente diferentes».

Agrega que «el comercio internacional hoy está aliado a una nueva economía. Poco es como era entonces. Ante sucesivos reclamos de Brasil y Uruguay, el Mercosur no ha logrado un cauce para las fuerzas adaptativas. Cuando un cambio es necesario es posible argumentar en favor de una u otra alternativa, pero es disfuncional no cambiar en sentido alguno».

La coyuntura es, o se mantiene el statu-quo, que no es posible sin pagar el costo del detenimiento, o bien, dar un paso adelante exigiendo respeto de instituciones y teniendo consensos.

McKinsey Global Institute, cerró diciendo que «las normas se deslegitiman cuando la realidad las supera. Pero forzarlas no es la manera de modernizarlas. Es hora de que actúe la mejor diplomacia, la que no sólo logra acuerdos, sino que obtiene resultados fructíferos», enfatizó.

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