Camiones: Desperfectos comunes que retrasan los servicios

En una época donde vivimos momentos difíciles por las congestiones y las severas interrupciones en las cadenas de suministro, el transporte en todas sus facetas es un eslabón fundamental para cumplir con las necesidades de los clientes finales, abastecer negocios y llegar con materias primas para la producción de futuros productos.

Según nos comentaron desde CamiónGO, En el caso particular del transporte terrestre, el camión es un vehículo pesado que se expone a decenas de miles de kilómetros anualmente y a diferentes condiciones climatológicas, factores que van afectando a su rendimiento y generando averías, especialmente a partir de los cinco años de vida.

Estos problemas pueden abarcar a prácticamente todas las partes, desde las ruedas al sistema motor, entre otros; y requieren de la búsqueda de recambios para el camión, así como la puesta en manos de profesionales especializados en este tipo de vehículo tan particular. Es más, el sistema eléctrico engloba un tercio de los daños que suelen producirse en los camiones.

Es un espacio inalcanzable para la vista, por lo que en muchas ocasiones no se detecta un posible problema hasta que éste es mayor y ya se ha convertido en un percance de gravedad que exige del cambio de piezas importantes o de la intervención de especialistas. Las altas temperaturas que se generan en el interior del vehículo son el principal fruto de estos problemas. Muy ligado al sistema eléctrico se encuentra el motor, que también lidera los daños que puede sufrir el camión debido a su alto nivel de consumo, señalaron desde CamiónGO.

El Diario de Transporte, publicó recientemente un listado con las principales averías que se pueden presentar en los vehículos pesados, y que pueden marcar un severo retraso en los tiempos de entregas de las mercancías.

Los riesgos en la carrocería

La continua exposición en el exterior a la que se somete un camión tiene consecuencias sobre su carrocería, que al igual que otros elementos del vehículo, se ve afectada por las cambiantes condiciones climatológicas y los miles de kilómetros recorridos que caracterizan a la vida de un vehículo de estas características.

Sistema de Elevación

El sistema de elevación es otro de los elementos más utilizados y que, por tanto, se somete a un mayor riesgo de daños. Dicho sistema puede regirse por la tecnología hidráulica, mecánica o por cilindros autónomos. Los pilares centrales y laterales y los suelos, así como los recambios para perfiles de aluminio y goma o los herrajes completan la lista de elementos de la carrocería que están más sujetos a los daños y las consecuentes sustituciones.

Fallas mecánicas

Un problema en una bomba de agua está entre los más habituales en un camión, especialmente en los meses más cálidos del año. Se encarga de aportar al motor la temperatura adecuada, a través de un líquido refrigerante, y por ello su deterioro puede tener un desenlace tan negativo para el vehículo. Otro elemento que puede sufrir averías de forma frecuente es la correa de distribución, que tiene una importancia capital, ya que sincroniza los cuatro tiempos del motor, siendo estos el encendido, la apertura, el cierre de las válvulas de escape y el de admisión. Realiza, además, la función de activar las bombas de aceite y agua.

La ventilación y el aire acondicionado

El primero afecta al motor del camión y el segundo, directamente al bienestar del camionero. Tanto el sistema de ventilación como el aparato del aire acondicionado son dos elementos básicos, pero imprescindibles para el buen funcionamiento de ambos. La putrefacción y la sequedad de la ventilación son los principales riesgos que deben revisarse cada cierto periodo de tiempo, ya que pueden dañar al correcto funcionamiento del motor y si no se corrige en el momento adecuado, el problema puede ser mayor.

El aire acondicionado, por su parte, puede sufrir fugas que impiden que trabaje con normalidad. Quizá es posible pasar unos días sin poder enchufarlo, pero tanto en invierno como en verano resulta imprescindible para conducir en las mejores condiciones.

Derivados de la conducción

Las ruedas y los derivados de su uso se sitúan entre las preocupaciones de un conductor. La recomendación es cambiar los neumáticos cada 50.000 kilómetros o después de diez años si no se ha alcanzado esta distancia. Los camiones suelen exponerse a diferentes situaciones climáticas como el calor o frío extremo, lluvia, viento o nieve; y esto se traduce en un desgaste de los neumáticos. Además, los frenos se ven afectados por este continuo uso y un sobrecalentamiento de los mismos puede tener consecuencias fatales. Es una de las partes que más controlada debe estar.

Sistema de transmisión

La dirección y la transmisión son elementos de un camión que suelen verse afectados con el paso del tiempo y sobre los que tiene una alta incidencia el tipo de conducción. Un estilo agresivo puede acelerar el proceso de reparaciones, así que lo recomendable es conducir de forma suave y efectiva, ya que se trata de un vehículo grande, que suele soportar mucha carga y que necesita encontrar un equilibrio.