«Borrados: la historia no contada del Canal de Panamá»

Inaugurado el 15 de agosto de 1914, con sus 82 kilómetros de longitud, el Canal de Panamá es una, sino la más importante vía de navegación interoceánica, uniendo el Océano Pacífico y el Mar Caribe, siendo considerada una de las más grandes obras de la ingeniería del siglo XX.

Sus esclusas elevan los barcos hasta el lago Gatún, para luego descenderlos hasta el Pacífico o el Atlántico, logrando acortar las distancias y el tiempo en las comunicaciones marítimas, que antes de su construcción y apertura, el paso natural de los navíos era el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos, en el extremo sur de Chile.

Según la historia y relatos de la época “el Istmo de Panamá, con solo 50 millas de ancho en su punto más angosto, se caracterizaba por sus montañas, su impenetrable jungla, los profundos pantanos, las lluvias torrenciales, el ardiente sol, la debilitante humedad, la pestilencia y algunas de las formaciones terrestres más complejas del mundo a nivel geológico. La mayor parte de esto era aparente para los exploradores y agrimensores que exploraron y midieron la tierra. Lo que no era obvio era la constitución geológica de la tierra, que aún en la actualidad sigue siendo un reto constante que se mantiene controlado, pero que aún no ha sido conquistado”.

Pero las condiciones geográficas y climáticas de la zona no serían los únicos escollos a superar, sino también los asentamientos humanos que estaban en el trazado del nuevo canal. La BBC News destaca la investigación realizada por Marixa Lasso, autora del libro «Borrados: la historia no contada del Canal de Panamá».

La zona donde se instaló el Canal de Panamá, hace más de 115 años, era vastamente poblada y fue un motor comercial en su momento.

«Existe la idea de que se construyó sobre la selva, pero no es así. Era el área más densamente poblada del país y había pueblos de muy diferentes tradiciones», afirma la historiadora en entrevista con BBC Mundo.

Lasso, académica del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, añade que estas poblaciones, muchas de ellas forjadas por migrantes de diversas partes del mundo, tuvieron que moverse «con mucho dolor» ante la imposición de la construcción del paso que desde 1914 conecta al mar Caribe con el océano Pacífico. Destaca que esos lugares ya no existe existen porque se tomó la decisión de despoblar toda la zona. No tuvieron la opción de quedarse para los que vivían ahí.

«Esos lugares ya no existen porque se tomó la decisión de despoblar toda la zona. No hubo opción de quedarse para los que vivían ahí. En tres años sacan a todos», explica la experta.

Fue obligatorio

Los puertos más importantes de la época de la colonia en el Caribe fueron Cartagena y Santa Marta, ambos en Colombia.

Panamá, sin embargo, tenía las conexiones «más globales», dice Lasso y añade que por eso fue vista como un objetivo por las potencias de ese entonces.

En la publicación de la BBC News, se destaca que Francia tuvo la iniciativa inicial a mediados del siglo XIX, gracias a la influencia de Von Humboldt. Sin embargo, fue Estados Unidos el que logró materializar la construcción del canal desde 1911.

«Fue una decisión estadounidense, no una panameña. En Panamá nadie ganaba nada con eso», apunta Marixa Lasso.

La historiadora indica que Washington fue el gran ganador y utilizó la zona para potenciar sus empresas comerciales.

«Fue obligatorio y forzado, no hubo opción para que se queden. Borraron pueblos enteros», indica la investigadora.

Lasso añade que fueron trenes los que se utilizaron para movilizar a decenas de miles de personas que se encontraban en las «pequeñas ciudades» donde después se abriría el canal.

«Todos fueron expropiados», concluye.

 

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